Los efectos secundarios del metilfenidato en adultos con TDAH no son exactamente los mismos que se describen para niños. El que más peso tiene en la conversación con un psiquiatra a esta edad es distinto al que más preocupa, en general, a los padres de un paciente pediátrico, y es el riesgo cardiovascular asociado al uso prolongado.
Cómo se manifiestan en la vida adulta los efectos del tratamiento para el TDAH
Sequedad de boca, disminución del apetito, dificultad para dormir e irritabilidad siguen siendo los efectos más frecuentes también en adultos que toman metilfenidato para el TDAH, pero su impacto se nota distinto cuando hay una rutina laboral de por medio. La dificultad para dormir, por ejemplo, puede afectar el rendimiento del día siguiente en el trabajo si la dosis se toma demasiado tarde, y la disminución del apetito puede notarse más en quien organiza sus comidas alrededor de un horario de oficina fijo.
El riesgo cardiovascular, el efecto que más se estudia en adultos con TDAH
El metilfenidato tiene acciones simpaticomiméticas que pueden elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, y un estudio de 2023 basado en registros médicos suecos, con 278.027 pacientes de entre 6 y 64 años, encontró que el riesgo de trastornos cardiovasculares (principalmente hipertensión y arritmias) aumenta con la duración de la exposición al medicamento, siendo más evidente después de dos años o más de tratamiento continuo. En términos concretos, los estudios describen incrementos promedio de entre 5 y 10 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca, y de 4 a 5 mmHg en la presión arterial, aunque un subgrupo de pacientes puede experimentar aumentos mayores. La propia ficha técnica del fármaco confirma que también se observan aumentos de presión arterial en los ensayos clínicos realizados específicamente en pacientes adultos.
Por qué la evaluación cardiovascular antes de tratar el TDAH no es un trámite más
Antes de iniciar tratamiento, la revisión de antecedentes cardiovasculares y la medición de presión arterial y frecuencia cardíaca basales forman parte del protocolo, precisamente porque estos valores sirven como punto de comparación durante los controles posteriores. En pacientes con hipertensión previa, antecedentes de arritmia o enfermedad cardíaca, esta evaluación pesa más en la decisión de iniciar o no el tratamiento, y en cómo se hace el seguimiento después.
Cuando el tratamiento del TDAH viene desde la infancia y continúa en la adultez
Para quienes empezaron a tomar metilfenidato en la niñez y siguen con el tratamiento de adultos, los años acumulados de exposición son justamente el factor que la evidencia asocia con mayor riesgo cardiovascular. Eso no significa suspender el tratamiento automáticamente; significa que su continuidad amerita revaluarse de forma periódica, sopesando el beneficio real frente al riesgo acumulado, algo que corresponde decidir en control médico y no por cuenta propia.
Señales cardiovasculares que ameritan consultar
- Palpitaciones nuevas que no se sentían antes de iniciar el tratamiento.
- Dolor en el pecho, en cualquier intensidad.
- Falta de aire desproporcionada al esfuerzo habitual.
- Mareos intensos durante el día.
Ninguna de estas señales debe esperar a la próxima cita programada. Un psiquiatra es quien evalúa, caso por caso, si estos efectos ameritan ajustar la dosis, cambiar de fármaco o profundizar en una evaluación cardiológica adicional.








