Son los dos fármacos que con más frecuencia se comparan al hablar de tratamiento farmacológico para el TDAH, y aunque ambos son estimulantes con un objetivo terapéutico similar, hay diferencias concretas entre metilfenidato y lisdexanfetamina que explican por qué un psiquiatra puede preferir uno sobre otro según el caso.
En qué se parecen estos dos fármacos
Ambos son estimulantes del sistema nervioso central, ambos actúan aumentando la disponibilidad de dopamina y noradrenalina en el cerebro, y ambos se consideran opciones de primera línea para el TDAH en buena parte de las guías clínicas internacionales. Comparten también varios efectos secundarios comunes, como disminución del apetito, dificultad para dormir y aumento de la presión arterial y frecuencia cardíaca durante el tratamiento.
Diferencias en el mecanismo de acción
Cómo actúa el metilfenidato
Bloquea la recaptación de dopamina y noradrenalina a nivel presináptico, lo que aumenta la concentración de estos neurotransmisores en el espacio entre neuronas.
Cómo actúa la lisdexanfetamina
Una vez convertida en dexanfetamina dentro del organismo, bloquea la recaptación de estos neurotransmisores y, además, estimula de forma directa su liberación desde las terminaciones nerviosas. Ese doble mecanismo es la diferencia química de fondo entre ambos fármacos, aunque el objetivo final, mejorar la atención y el control de impulsos, sea el mismo.
Diferencias en el perfil de liberación y duración
Presentaciones del metilfenidato
Existe en formulaciones de liberación inmediata, intermedia y prolongada, y la elección entre ellas ajusta cuántas horas del día cubre el efecto.
Por qué la lisdexanfetamina no depende de la comida ni del estómago
Al activarse principalmente en la sangre y no en el sistema digestivo, su efecto es consistente tanto si se toma en ayunas como después de una comida completa, algo que no ocurre de la misma forma con todas las presentaciones de metilfenidato. Esa característica simplifica la rutina diaria para quienes tienen horarios de comida variables.
Cuál se considera primero, según el contexto clínico
En varios países, el metilfenidato se posiciona como primera opción, y la lisdexanfetamina se considera cuando la respuesta al metilfenidato no fue la esperada. En otros contextos clínicos, ambos se consideran igualmente apropiados como primera línea. Esta diferencia de criterio entre guías no responde a que un fármaco sea mejor de forma absoluta, sino a cómo cada sistema de salud regula su prescripción y a la evidencia disponible en el momento en que se redactó cada guía.
Qué dice la evidencia al compararlos directamente
Un estudio cruzado, aleatorizado y doble ciego que comparó ambos fármacos en el rendimiento de conducción de adultos jóvenes con TDAH encontró efectos equivalentes entre ambos durante un período de 15 horas. Algunas comparaciones indirectas sugieren que las anfetaminas, como grupo, podrían mostrar una magnitud de efecto ligeramente mayor que el metilfenidato, pero ese tipo de comparación indirecta tiene limitaciones metodológicas y no reemplaza una evaluación de cuál fármaco responde mejor en un caso particular. Esa respuesta solo la da una evaluación de TDAH en adultos hecha por un psiquiatra.








